Luis C. Campos C (Cariñosamente conocido entre sus amigos como Luicé Campocé) es un hombre ya maduro, casado con hijos y nietos, dueño de una empresa heredada de su padre; vivìa una vida agradable en Bogotà.
Conoció a Eloisa en su juventud. Ella era de una familia rica de Chile, y la viò por primera vez en una travesìa que hicieron ambos por el Nilo. El primer dia que sus ojos se percataron de la existencia de ella, no se pudo separar de tan bella mujer.
El amaba la forma perfecta en que Eloisa pronunciaba el francès y el italiano, su melena corta, la forma en que vestìa....todo...
Al final del viaje, se fueron juntos a Roma, de donde èl tenia que volar a Inglaterra porque estudiaba alli economìa; ella a Ginebra, donde se especializaba en idiomas. Intentaron despedirse en el aeropuerto pero no fue posible...se quedaron ....
Un mes despuès, cuando habian fracasado en varios intentos de separacion, decidieron irse a vivir juntos a una pensiòn, por tres meses, hasta que sus respectivas familias descubrieron en que gastaban el dinero estos dos tortolitos y se enojaron bastante.
La madre de Eloisa la fue a buscar, y se la llevò. El padre de Luicè lo trajo de regreso a Bogotà y tuvo que hacer su carrera alli... Ambos hicieron sus vidas, ambos se casaron (ella habia enviudado), tuvieron hijos....
Ella seguia en Ginebra; èl en Bogotà..pero aun sus corazones latìan mas de lo normal cuando tenian noticias del otro...se enviaban notas, matenian el contacto desde aquel tiempo...aunque no habìan vuelto a verse. Empezaron a tener comunicaciòn telefònica..que se hizo cada vez mas frecuente...como un juego...que iba tomando forma real, amenazante...empezò a surgir la idea de un reencuentro, una semana juntos, para poder realizar un amor siempre latente....
Pero grave error; cuando volvieron a verse, ya no eran los mismos de antaño.. esta Eloisa era una mujer gorda, igual a la que èl habia dejado en casa (el se quedò petrificado cuando la vio). El tampoco era el mismo, estaba viejo, con barriga...diferente al recuerdo que ella mantenia en su memoria; no era èl quien caminaba en sus zapatos, ni era suya esa voz que le devolvia un eco ajeno, ni las palabras que le salian de la boca, sin pasar antes por su inteligencia...
Estuvieron juntos una semana...pero ya no fue igual...
En fin, esta novela, escrita por la autora colombiana, Laura Restrepo, nos enseña que algunas veces es màs real el olor a rosas invisibles que las rosas mismas...
El desenlace de un viejo amor, guardado en el corazon, la mayoria de las veces no es el esperado, y los que lo viven se dan cuenta que ya son como viejos actores y los papeles principales ya no le corresponden.....